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Historia de la Catequesis
En este espacio queremos compartir un aporte que nos han hecho llegar, sobre los 3 Encuentros Nacionales de Catequesis de Sordos. Fueron organizados por el Equipo Nacional de Catequesis Especial de Discapacitados.
En el año 2003 se organizó el Primer Encuentro de Catequesis para sordos desde la misma Comunidad Sorda en Devoto, organizado por Catequistas de la Arquidiócesis de Buenos Aires junto al Equipo Catequístico Effata de la Obra Don Orione. En el cual se impulso a la tarea desde la misma Comunidad Sorda, y entonces se organizaron posteriormente 2 Encuentros Abiertos de Pastoral de Sordos, el primero en San Juan en el año 2004 y el segundo en Salta en el año 2005.
Aporte del Equipo Nacional de Catequesis Especial de Discapacitados.
1° Encuentro Nacional de Catequesis de Sordos
San Lorenzo, 2 y 3 de Marzo de 1996.
Para intercambiar experiencias, buscar líneas comunes y acordar criterios pastorales fueron convocados los catequistas que actualmente realizan su labor evangelizadora y catequística con personas sordas. El ENCED realizó una amplia invitación para que todas las Diócesis y Regiones enviaran a los catequistas que efectivamente están trabajando en este campo pastoral.
El Encuentro comenzó con la presentación de los participantes, quince catequistas, que con la coordinación de miembros del ENCED, se detuvieron en la consideración de la situación actual de la catequesis de sordos en nuestro país. Posteriormente el Padre Osvaldo Napoli presentó algunos principios que inspira la Pedagogía Catequística y algunas orientaciones del Magisterio de los últimos años. Finalmente los catequistas dialogaron la mayor parte del tiempo sobre algunas pistas que pudieran acompañar el trabajo pastoral en las comunidades eclesiales.
Lo que aquí presentamos a continuación es un breve resumen de lo conversado en los grupos.
a). Situación
Dificultades:
• En el asesoramiento específico a los catequistas.
• Integración y apoyo de los sacerdotes • Integración de los padres • Guías catequísticas • Encontrar caminos de comunicación para una mayor comprensión de la persona sorda. Interrogantes: • ¿Podemos aplicar los mismo criterios catequísticos para las personas con discapacidad sensorial que para la persona con discapacidad mental’ • ¿Qué caminos debemos seguir para favorecer la integración? • Como catequistas ¿nos planteamos sobre nuestra propia capacidad de comunicación? b)Algunas luces que nos pueden ayudar a dialogar la pedagogía de la revelación es una pedagogía de la Palabra. La cumbre de la revelación está en la Palabra hecha carne, hace visible, lo que han tocado nuestras manos… acerca de la Palabra de la Vida (1 Jn. 1, 1-7). Dios se ve, se oye y se toca en Jesús. En Pentecostés, cada uno escuchó en su propio lenguaje… es la prueba no sólo de la fidelidad cultural al interlocutor sino, y especialmente, a la consideración particular a cada uno. Pareciera ser que el “idioma” de la revelación es el hacerse carne en toda situación y condición humana. La pedagogía de la Fe es una pedagogía del dialecto, de los dialectos, del lenguaje de señales, de huellas, de las pisadas de Dios. Por eso, repetimos, el catequista es un baqueano. La comunicación es un sistema de relaciones humanas, profundamente humanas. Dios es el inventor de los lenguajes por señas, por señales, es el fabricador de los signos, de los rastros y huellas, de su paso (Camino = Método), por nuestra vida y por la historia. Señales que son siempre cosas concretas. No hay ninguna catequesis que no tenga el lenguaje de señales, signos, símbolos… las cosas encierran mensajes, son continente y contenido. Dios se revela en continentes y en contenidos. La Palabra de Dios se hizo carne. La Pedagogía de Dios necesariamente requiere intérpretes. Todo catequista es un intérprete, un intérprete de la Comunidad. No podemos crecer en la relación de unos con otros sin la ayuda de estos intérpretes. El intérprete conoce muy íntimamente los dos puntos de la relación, el corazón de Dios y el corazón del Hombre y el lenguaje de señales que los une. La Pedagogía de la pascua, el absurdo, la muerte y la vida, lo malo y lo bueno, lo feo y lo lindo, la oscuridad y la luz, no es sólo un recurso didáctico, una estrategia, es el fundamento más profundo de la Pedagogía de la revelación. La catequesis no puede ser sino pascual, como la revelación. La catequesis crea comunión: familia, comunidad, pueblo. La Iglesia es el pueblo de Dios reunido en torno y por virtud del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La Catequesis es Comunitaria porque es esencialmente eclesial. Todo en la catequesis debe ser a la manera de Dios. ¿Cómo ser catequista, e intérprete… cómo vivir, vivir la comunidad, vivir la pascua…? Como Jesús…a la manera de Dios. Algunas propuestas. • Desde cada persona en particular debe evaluarse la conveniencia de una catequesis integrada o exclusivamente para personas sordas. • Promover la evangelización de la persona sorda adulta. • Promover encuentros a nivel nacional, regional y diocesano de personas con discapacidad auditiva. 2° Encuentro Nacional de Catequesis de Sordos
Salta, 26 y 27 de julio de 1997.
Con la coordinación general a cargo del ENCED y con la activa participación de treinta y nueve catequistas de casi todas las regiones pastorales del país nos reunimos en San Luís, Salta, para dialogar e intercambiar experiencias sobre la actualidad de la catequesis de personas sordas en el II Encuentro Nacional de Catequesis de Sordos.
El temario y la dinámica del Encuentro habían sido enviados con anticipación a los participantes lo que facilito que cada uno ya viniera sabiendo que y como se abordaron los momentos principales de diálogo y plenarios.
Los catequistas provienen de comunidades que, en general, están en una etapa inicial de integración eclesial de la persona sorda, especialmente en lo que hace a la catequesis y a las celebraciones litúrgicas. Se nota la frescura de las experiencias iniciales aun no muy reflexionadas y la valentía de las primeras correcciones. En el centro de las búsquedas se encuentra la comunicación y el lenguaje no sólo de la persona sorda sino, y sobre todo, el lenguaje, los lenguajes de la catequesis.
Como todo encuentro catequístico, el primer momento, destinado a compartir la mirada de la situación, nos enriqueció con una amplia variedad de modalidades de encarar los principios orientadores de personalización, normalización e integración que iluminan, desde 1981, la catequesis y la acción pastoral toda de las personas con discapacidad.
Presentamos a continuación algunas reflexiones, puestas en común y conclusiones compartidas en estos dos días de diálogo e intercambio, poniendo la esperanza en un posterior enriquecimiento cuando las experiencias catequísticas se vayan configurando como un proceso permanente de la fe en las comunidades eclesiales.
1. Acerca de la Persona Sorda.
¿Cómo se aplican en nuestras comunidades los principios de normalización, personalización e integración de la catequesis de la persona sorda?
• En los últimos años es más firme el caminar en este intento de esfuerzo de normalización, personalización e integración de las personas sordas, en especial de los jóvenes y adultos. Coincidimos que este esfuerzo tiene que acrecentarse en ambos lados: desde la comunidad y desde la persona sorda. Es creciente el testimonio de comunidades eclesiales que, sensibilizadas, acogen con normalidad y gozo la originalidad y aporte de personas con capacidades diferentes.
• El mundo oralizado en el que nos movemos y existimos es, con frecuencia, un límite inaccesible a los jóvenes y adultos con discapacidad auditiva que no lo están. El lenguaje de señas los acerca a una comunicación todavía muy reducida de familiares, educadores y algunos amigos oyentes. Se percibe también una acentuada dependencia a los interpretes, tanto de la persona sorda como de los oyentes que no lo saben. En este aspecto se requiere reflexionar mucho más sobre el derecho innato e inviolable de toda persona a su propio lengua y, al mismo tiempo, el derecho a una plena integración que requiere relación e interacción cada vez más cercanas y fraternas. • El material catequístico: catecismo, subsidios, y demás orientaciones están importadas sin más de otros países o se procede a adaptarlos en lo que tiene de recurso didáctico sin una adecuada fundamentación pedagógico-catequística y, sobre todo, sin tener en cuenta la cultura propia de las personas sordas en las diversas comunidades de nuestro país. Los catequistas más experimentados tratan de Adaptar guías y catecismos concebidos para otras personas con otros tipos y grados de discapacidad. Urge la elaboración de material catequístico propio según las bases y orientaciones actuales de la catequesis en nuestro país. • El lenguaje de señas, especialmente el religioso, está siendo una propuesta de gran valor en muchas comunidades catequísticas que lo incorporan como un recurso precioso especialmente para los jóvenes y adultos sordos y como un desafío de fidelidad al hombre a quien quieren testimoniarle y anunciarle la Buena Noticia de Jesús, la Palabra de Dios hacha hermano. • El reclamo más acentuado de las personas sordas y de sus catequistas es la ausencia, el desinterés o indiferencia de los sacerdotes por acogerlos y acompañarlos en el proceso de su vida de Fe. Con frecuencia, los catequistas laicos son el único referente eclesial y los mediadores que los sordos tienen a su alcance. • La familia de la persona sorda merece un momento de especial atención ya que a veces es notorio su falta de compromiso de vida cristiana y su verdadera preocupación por la educación en la fe de su familiar sordo. Otras veces no creen en las verdaderas capacidades de vida y compromiso cristiano de la persona sorda y, en consecuencia, no lo estimulan ni acompañan en sus búsquedas. • Los catequistas de sordos están en diversos momentos y grados en su formación, se encuentran los que, siendo docentes especializados no restan suficientemente maduros en su fe o en su formación catequista y, si bien pueden ser buenos interpretes o acompañantes, necesitan una formación inspirada en la pedagogía original de la fe, por otro lado, se encuentran muy buenos catequistas, “ de buena voluntad” que carecen de recursos y estrategias didácticas y, sobre todo, de un profundo conocimiento de las características peculiares de la persona sorda que requiere una especial consideración. En ambos casos se requiere una urgente nivelación en aquellos aspectos en que se encuentran necesitados. 2. Acerca de la Pedagogía Catequística. Conjunto de fidelidades: a la Palabra de Dios a la pedagogía divina a la persona sorda a la comunidad eclesial. • Ser fieles a la Palabra de Dios implica no sólo establecer un buen vínculo en relación al otro, sino ser conscientes que somos mediadores en la transmisión de esa Palabras, considerar la situación de las personas con las que interactuamos y hallar de comunicarnos, aceptándonos tal como somos. • La importancia primordial del testimonio, siendo proclamación silenciosa y eficaz de la Buena Nueva, es para nosotros el gran desafío que precede y acompaña el anuncio explicito de Jesús en la catequesis. En el centro de todo mensaje esta la persona misma de Jesús. • Es necesario recordar constantemente la originalidad de la Palabra de Dios y la fidelidad a su contenido y a las leyes de su transmisión ya que la Palabra de Dios, cuando penetra el corazón del hombre, es eficaz por sí misma, llama a ese corazón, y suscita una respuesta ya de conversión como de compromiso y de fiesta. • Entre los recursos mas destacados se encuentra el lenguaje de señas que, como todo lenguaje, requiere conocerlo y perfeccionarlo, evitando los particularismos que aíslan y enriqueciéndolo con un vocabulario religioso, en especial, catequístico y litúrgico. • La didáctica catequística inspira la adecuada selección y subordinación de los recursos, corporales, plásticos, visuales y orales que, posibilitando el “Encuentro Catequístico” de la comunidad cristiana en torno a Jesús, el único didáscalos y con la originalidad del lenguaje de las cosas y los gestos, contempla y saborea el Misterio. • La catequesis requiere conocer, cada vez con mayor profundidad, la vida, las experiencias, la historia, los ritmos, el proceso todo de la persona con discapacidad auditiva y acompañarla con todas las potencialidades y actualidades que la persona es y tiene. • Antes de ser un mensaje, la comunicación humana es una relación, de ahí que los catequistas pongamos todo lo que está de nuestra parte para optimizar la calidad de esa relación. • Para todo catequista que pone su esfuerzo para ser fiel a la persona sorda tiene en cuenta, en primer lugar, las posibilidades, virtualidades y capacidades de esa persona, no tanto sus discapacidades y dificultades. Esto valoriza y humaniza las relaciones: catequista-catequizando y va creando un clima de mayor confianza y apertura. • Resulta difícil concebir la catequesis sin una profunda inserción eclesial tanto del catequista, que es por ella enviado, como por parte de la persona en proceso de evangelización y catequesis, de ahí la importancia didáctica, de la “Cordial Acogida” y de la profundización de los vínculos comunitarios siempre deferentes y originales. 3. Acerca del Catequista Intérprete. Perfil de su misión eclesial, su espiritualidad, y características de su formación. • En un “Creador de espacios de comunicación” donde la relación con la persona sorda, cada vez más madura y festiva, va profundizando la diversidad de lenguajes de la catequesis. La vida misma, la amistad, compartir, trabajo, juegos, oración, es un todo que crece en un auténtico itinerario de Fe personal y comunitario. • La propia vocación del catequista es un permanente llamado a “Prestar atención”, “Afinar el oído”, “desarrollar la capacidad de escuchar”, con corazón de discípulo, y lengua de alegre, humilde y valiente profeta. No es quien se sabe todas las respuestas sino quien es permanente compañero de búsquedas y de hallazgos. • Es un cristiano respetuoso de los tiempos de Dios y de los hombres y, al mismo tiempo, vive con el entusiasmo enamorado de los fieles que no pueden dejar de convidar su alegría y su fe, aunque sea inoportuno. • Vive la urgencia de la integración eclesial y social y, en consecuencia, denuncia toda postergación y exclusión como contraria a la fe y vida cristianas y renuncia a toda forma de triunfalismo paternalista. • Es fiel a sus dos Amigos y al Mensaje que los une. • Cuando la persona sorda está llamada al ministerio de la catequesis, se visualiza como una realidad la diversidad de dones que enriquece al Cuerpo de Jesús y la fuerza y el potencial evangelizador de las personas con discapacidad. • Su espiritualidad, madurando siempre, tiene como origen, proceso, desarrollo y plenitud la Pascua de Jesús y los seudónimos donde ella esta insinuada o prefigurada: la pasión de los hombres y su esperanzas y alegrías… • Se inspira y se deja modelar por la pedagogía original de la fe. Tiene siempre presente que todo anuncio tiene como fin el encuentro con Jesús y su permanencia en el corazón de quien acoge su Palabra. Relativiza el valor de los diferentes recursos y medios a la centralidad plena de la Palabra de Dios. • Su formación es permanente. No puede concebirse un catequista “instalado” en su trayectoria, que no avance el mismo en un auténtico itinerario de formación. El catequista de persona con discapacidad va reconociendo sus propios limites y sus propias discapacidades en la medida que avanza su formación. En realidad no sólo se forma, se transforma. Y siempre en la comunidad… • Los cursos, seminarios, encuentros y demás modalidades de formación, estarán orientados no sólo a la adquisición de técnicas y dinámicas de comunicación sino más bien a la creación de un hábito de búsqueda y de discernimiento del itinerario espiritual de las personas sordas y del designio de Dios. • Es un “Intérprete” y emergente de la comunidad cristiana que va madurando progresivamente su fe que, al celebrarla, se regocija en el Misterio siempre desbordante de “DIOS con NOSOTROS” y progresa en el descubrimiento de sus señales, de sus signos, de sus designios y finalmente, lo convida generoso a los hermanos. 3° Encuentro Nacional de Catequesis de Sordos. Formosa 9 al 11 de Junio de 1998. El 9, 10 y 11 de Junio se llevó a cabo el III Encuentro de catequistas, acaecido en la capital de Formosa. No es mi objetivo hablar sobre los pormenores del Encuentro, pero si de la presencia de un invitado de lujo: el Padre Agustín Yanes Valer, cura español y sordo profundo cuyo ejercicio sacerdotal al servicio de los sordos está implicado desde más de 30 años. Su personalidad es muy rica. Es eminentemente culto ( es profesor de bellas artes). Genio y figura para las conferencias: …” Con quien vamos a comparar el Espíritu Santo, es como el agua: incolora visto desde un vaso transparente; luego, si el mismo agua en distintos vasos de colores va a tomar el color de los mismos”. Los vasos simbolizan las personas que son diferentes, mas tienen el mismo Espíritu como el agua”. Carismático a la hora de dar misa, por primera vez me sentí completo pues era la misa ofrecida por mi “par”, él la oficiaba en forma bilingüe.(Es oralista y habla por lengua de señas al mismo tiempo). Tiene poder de persuasión: su homilía estaba impregnada del fervor cristiano. (En un momento de éxtasis, se ponía muy expresivo como si estuviera actuando o representando los hermosos pasajes del Evangelio) Javier Latorre (Catequista Sordo) Bs. As.
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